martes, 1 de noviembre de 2011

EL CARTERO. (1)



A Dante, la jodida vida le había golpeado duro. Quizás demasiado. La rueda de la fortuna giraba siempre hacia otro lado y su existencia era, desde hacía muchos años, una triste sombra de la realidad. Últimamente, sólo tenía tres cosas en la cabeza: la botella, las putas y su moto. Bety era una vespa del servicio de correos, con la que repartía la correspondencia todas las mañanas desde que entró a trabajar para el estado, hará unos dos años.


Cuando Dante montaba a Bety, los problemas desaparecían como por arte de magia y la vida parecía querer darle un respiro. Sentir como Bety vibraba entre sus piernas le producía una especie de éxtasis místico. En su trajín de cartero repartía, embriagado, la correspondencia, al tiempo que montaba una y otra vez a su Bety. Pero, la carne es débil y la del hombre más, por lo que Dante recurría, compulsivamente, a las putas del barrio, que saciaban su ansia de sexo. Finalizada su jornada, triste y amargado, volvía a su apartamento para seguir su orgía con la botella, su otra gran pasión.

¡Joder! Igual no vivía tan mal el cabrón, si todo lo que hacía era beber, fornicar y montar en moto. ¡Estos funcionarios se quejan por vicio! Y Mario el que más.



1 comentario:

  1. Este hombre tiene las cosas claras; la botella, las putas y su moto. Jeje. Que máquina el tío.
    Un saludo.
    http://areku-desingblog.blogspot.com/
    http://www.brushartdesigns.es/

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