viernes, 25 de septiembre de 2009

LLUVIA MALDITA




La lluvia cae a mi alrededor empapando un paisaje desolador. En algún rincón de mi maltrecha memoria, unos recuerdos casi olvidados emergen con dolorosa claridad y me hacen retroceder en el tiempo, hasta una lejana y añorada existencia.

Los recuerdos fragmentados, me inundan la mente de sensaciones: el olor a tierra mojada, el sonido de la lluvia al caer sobre las ramas de los árboles, aquel sentimiento de paz que me embriagaba al notar sobre mi cara las miles de gotas que como suaves caricias me purificaban el alma.

Me encantaban los días de tormenta, tenia la sensación de que la lluvia calaba hasta lo mas hondo de mi ser y arrastraba a su paso, milagrosamente, toda la angustia acumulada, la desesperación que me invadía, el dolor de relaciones rotas, la desesperación y la tristeza que siempre me acompañaba. La lluvia dejaba mi alma limpia y serena, al menos durante en largo tiempo.
Siempre esperaba con alegría la llegada de la tormenta. Daba igual si era aguacero o chaparrón. Pero, la prefería con multitud de rayos y truenos, así parecía que alejaba a los malos espíritus.

Los mejores recuerdos que conservo se produjeron siempre en días lluviosos. Por desgracia los peores también.

Recuerdo la sensación que tuve cuando aprendí a ir en bici. Mi padre, que era la única familia que me quedaba, me aplaudía y me animaba desde el porche de casa y yo empapado bajo la lluvia, recorrí completamente solo casi media calle. Fue mi primer triunfo. Tenía tan solo cinco años.

Diez años después mi padre murió en un accidente. El acelerador de partículas de la universidad donde trabajaba tuvo una anomalía y doce científicos, entre ellos mi padre, murieron. Yo estaba en el instituto, intentando declararme a mi primera novia. Llovía a mares y los rayos caían iluminando el cielo y llenando el aire de electricidad estática. Dos adolescentes enamorados, bajo un portal, las hormonas desatadas. Mi segundo triunfo.
Amor y lluvia.

Allí mismo recibí la noticia de la muerte de mi padre.
Dolor y lluvia.

El tiempo transcurría rápidamente. Llego la universidad y más tarde el doctorado en física. Mi primer trabajo fue como ayudante técnico en la planta nuclear. Ya no contaban los triunfos, ahora tenia claro mi objetivo. Seguir los pasos de mi padre.
La ciencia me atraía y en especial la física de partículas.

¡Malditos recuerdos!, no consigo quitármelos de encima. Ahora veo claro que toda mi vida ha sido una tremenda equivocación. Cuantos errores. Cuanto tiempo desperdiciado. Si lo hubiera sabido antes, ¡joder!

Ahora no hay tiempo para lamentaciones, la lluvia acida cae con mortífera insistencia y este parapeto no me protegerá eternamente.

La oscuridad que me envuelve, solo se rompe con el estallido cegador de los rayos al quemar el aire a su paso. Las tormentas se han hecho más violentas en los últimos días. Cientos de rayos caen sin piedad sobre lo que antaño fue una majestuosa ciudad.
Soledad y lluvia.

La lluvia trae la muerte. Después del incidente, todo se fue a tomar por culo y los pocos que conseguimos sobrevivir, nos arrastramos como almas en pena, protegiéndonos de la maldita lluvia. Los altos niveles de radiación que escaparon a la atmósfera, convirtieron el planeta en un infierno.

Estoy aquí, acurrucado y tembloroso intentando que el agua no me toque y soñando con aquellos días en los que la lluvia era una bendición. Nunca se valora suficiente lo que se tiene fácil. Ahora me doy cuenta y maldigo en voz alta. No creo que tarde en morir. Intento dormir y rezo para que la tormenta pase.
Muerte y lluvia.


Parte de una novela que empecé hace tiempo… en un día que llovía que te cagas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

LOS ALUMNOS MODERNOS






En la escuela maltratada por los años, deambulan unos seres extraños y peligrosos que se dedican a destruir sistemáticamente las partes más vulnerables y desprotegidas del inmueble educativo.

Los papeles en el suelo denotan su falta de respeto por el medio, las pintadas en las paredes marcan su territorio y las rayadas en los pupitres crecen multiplicadas exponencialmente por su falta de atención.

Las persianas maltrechas no dejan ver claramente el exterior y los cristales saltan hechos añicos igual que las esperanzas depositadas en un futuro incierto.

El edificio educativo que representa la escuela sucumbirá a la rabia acumulada pese a los muchos esfuerzos que se dediquen a su conservación y restauración. Finalmente maltrecho y agotado, acabara por claudicar ante el aplastante mar de fondo de la desidia.

Como almas en pena los alumnos recorren las aulas año tras año dejando sus huellas en todos los rincones, para desgracia de las generaciones posteriores, de las cuales se espera en vano que en su paso por la educación absorban los conocimientos, las responsabilidades y un poco de la ética necesaria para dejar de vomitar continuamente frustración, agresividad y falta de empatia hacia los demás, sean personas u objetos.

Pese a todo un grupo de personajes valerosos e inquebrantables los profesores y otros más audaces los conserjes, luchan aun con ahínco por mantener el equilibrio en la fuerza y sacar lo mejor de todo esto.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

GUSSY EL HÉROE DEL PLANETA PELOPÓN






Hace muchos pero que mucho tiempo existía en los confines más alejados de la galaxia, un extraño planeta verde al que llamaban Pelopón, en ese maravilloso mundo de color vivían unas extrañas criaturas que tenían por nombre los pelopaja.

En el país de los Pelopaja siempre estaban cantando y bailando y celebraban unas fiestas impresionantes que duraban varios días y todo el mundo se lo pasaba fenomenal, incluso a veces venían habitantes de otros países cercanos para divertirse, unas veces eran los Peloverde o los Pelosuave y otras eran los Pelocorto los que se apuntaban a la fiesta y se lo pasaban estupendamente.

Una vez al año todos los habitantes del pequeño planeta verde se juntaban para celebrar la gran fiesta de la amistad, ese año un pelosuave llamado Gussy fue elegido como el más listo de todos los habitantes de Pelopón y se hizo una gran fiesta en su nombre.
Pero no os penséis que todos los habitantes de Pelopón eran buenos y les gustaba bailar y cantar, los Polopincho eran los más malos y feos del planeta y siempre estaban buscando la manera de estropear las fiestas. º

Los Pelopincho llevaban tiempo sin molestar a sus vecinos y estos ya no se acordaban de lo malos que podían llegar a ser por lo que cuando empezó la lluvia de meteoritos a los pobres les pillo desprevenidos.

Al principio les pareció que caían del cielo pero al poco se dieron cuenta que los estaban lanzando desde grandes catapultas, la fiesta se torno en tragedia y todos corrían despavoridos buscando un lugar donde cobijarse de la lluvia de fuego que se les caía encima. Por todos lados caían bolas de fuego que amenazaban con destruirlo todo, solo había un pelopaja en pie desafiando valientemente la lluvia de meteoritos y ese era Gussy del clan de los pelosuave el héroe del día, el mas valiente de todos los habitantes del planeta Pelopón, rápidamente ideo un plan para defenderse de los Pelopincho y sin perder tiempo llamo a varios de sus compañeros y les hizo traer unas grandes camas elásticas que se estaban utilizando para que los niños se divirtieran en la gran fiesta anual y que ahora utilizarían para hacer rebotar las bolas de fuego que los Pelopincho estaban lanzándoles.

Para que no se quemasen las camas elásticas las recubrió con pieles de oso que eran muy resistentes y comenzó a moverlas en todas las direcciones en las que caían los meteoritos que al chocar con la cama elástica saltaban rebotados hacia el lugar de donde habían salido y de esta manera destruían las catapultas, la idea era genial y Gussy acabo con todas dejando a los pelopincho sin sus armas, por lo que estos salieron corriendo a esconderse en las cuevas donde vivían y de las que no salieron en mucho tiempo.

De esta manera el mas inteligente y valiente de los Pelosuave se convirtió en un héroe del que se escribieron canciones, se compusieron poemas y al menos una vez al año en la gran fiesta se contaba la historia de Gussy el héroe de Pelotón.

BUSCANDO UN NUEVO PLANETA





Hace mucho, mucho tiempo en un planeta llamado la Tierra vivían unos extraños seres muy pequeños, no eran insectos, ni plantas, ni dinosaurios, tampoco eran personas pero se parecían bastante. Durante mucho tiempo convivieron junto a nosotros, pero un día sin saber porque desaparecieron de repente sin dejar ni rastro, durante cientos de años nadie volvió a saber de ellos y su recuerdo casi desaparece de la memoria de los hombres, hasta que un buen día regresaron y nos contaron su historia.

Resulta que en una época antigua, el planeta Tierra era lo suficientemente grande para todos, pero con el paso del tiempo las personas cada vez eran mas y mas y el planeta empezaba a quedarse pequeño, alguien pensó que si eliminaban todos los animales y las plantas del planeta habría mas sitio para las personas y se pusieron manos a la obra, al poco tiempo ya no quedaban animales ni plantas en el planeta, la gente no tenia nada que comer y cada vez había mas gente y menos comida, llego un momento en el que no cabía nadie mas en el planeta y entonces un pueblo, el de los Hypis decidió buscar otro planeta al que ir a vivir. La idea era construir una nave que viajase por el espacio en busca de otro planeta parecido a la tierra, todos se pusieron a trabajar sin descanso y al cabo de un año ya tenían lista la nave que saldría en busca del Planeta desconocido.

Mientras tanto las personas seguían viviendo sin preocuparse de cómo solucionar un problema que se hacia cada vez mas difícil de arreglar.

La nave Hypi ya estaba dispuesta para despegar, cargada con toda la comida posible y los siete tripulantes que serian los encargados de buscar el planeta desconocido, la búsqueda podía durar muchos años y por eso todos los Hypis que se quedaban decidieron meterse en una cueva e hibernar, como hacen los osos, para de esta manera no tener que comer ya que casi no quedaban alimentos en el planeta.

Paso el tiempo y en un caluroso y soleado día de verano, la antigua nave que partió en busca de un planeta salvador, regresaba a la tierra para recoger a los Hypis que se quedaron atrás a la espera de ser rescatados.

Por desgracia, de todos los Hypis que se quedaron en la cueva aquel día de hace tanto tiempo, solo consiguieron sobrevivir dos, Ron que era el mayor y Jarol que era el mas joven, un triste balance para un pueblo moribundo., pese a ello los Hypis venidos de otro planeta estaban muy contentos por haber encontrado con vida a dos de los suyos, ya que pensaban que no quedaría nadie después de tantos años.

- la misión a sido un éxito - comentaba por radio un tripulante de la nave en conexión con su planeta
- hemos encontrado supervivientes, cambio-
- perfecto, estupendo- comentaban entusiasmados los habitantes del nuevo planeta,- estamos deseando que lleguen aquí, cambio y corto-

La misión había sido un éxito y la vieja raza de los Hypis continuaba existiendo pese a todo, aunque en un nuevo planeta y finalmente los dos últimos Hypis terrestres se subían a la nave para volar hacia su destino final.

Aquí en la tierra los problemas continuaban y ya quedaban pocos humanos, pero para los Hypis esta ya no era su historia, los habitantes de la tierra ahora se quedaban solos.

LA SIESTA





Cuando en el país del sol naciente apretaba el calor los nativos del lugar solían echar largas siestas a la sombra de las palmeras, esta costumbre ya venia de sus antepasados y se remontaba posiblemente al principio de la era del cansancio.

Cuenta la leyenda que hace mucho pero que mucho tiempo se abatió sobre la tierra una terrible tempestad de arena y viento que dejo el planeta envuelto en una gruesa capa de polvo que impedía que los rayos de sol pudiesen entrar para iluminar a los asustados habitantes del planeta, la falta de luz sumergió al país del sol naciente en una larga y terrorífica noche que duraría mas de mil años.

Durante esa época de oscuridad la noche y el día no se diferenciaban ya que siempre estaba oscuro y nadie podía saber si realmente era de noche o de día, por lo que cada uno se iba a dormir cuando tenía sueño y se levantaba cuando ya no lo tenía.

De esta manera estuvieron viviendo durante mucho tiempo hasta que vieron que así no podían seguir y se pusieron a pensar una manera de saber cuando era de noche y cando de día.

Después de mucho pensar idearon un sistema que consistía en construir una tubería muy larga que llegase hasta las espesas nubes de polvo que envolvían al planeta y las atravesasen de manera que colocando un espejo en la punta la luz del sol se reflejaría a trabes del tubo hacia el suelo saliendo los rayos de luz por la otra punta de la tubería.

El invento después de muchos problemas funciono y de esta manera un pequeño rayo de luz salio del tubo iluminando de esta manera las ilusiones y la vida de los habitantes del planeta oscuro.

La noticia corrió como la pólvora por todo el planeta y los demás países se pusieron a construir tuberías, que al poco tiempo inundaron el paisaje, convirtiéndolo en una gigantesca telaraña por donde la luz bajaba para iluminar al planeta.

De esta manera tan original la gente sabía cuando era de día y de noche, pero cuentan que un día un pájaro se poso en la punta de una de las tuberías y tapo la luz que bajaba por el tubo, por lo que los habitantes del país del sol naciente se pensaron que era de noche y se fueron a dormir, al poco rato el pájaro se marcho y la luz volvió, desconcertando a los habitantes que se despertaron y siguieron con sus rutinas diarias. Al día siguiente, a la misma hora otro pájaro se poso sobre el tubo y la luz dejo de llagar, por lo que de nuevo los habitantes se pusieron ha dormir pensando que se había hecho de noche, pero como el día anterior al poco rato el pájaro se marcho volando y la luz ilumino a los que estaban durmiendo que se despertaron y continuaron con sus cosas, esto se repitió durante mucho tiempo hasta que se convirtió en una cosa habitual.

Con el tiempo la nube de polvo que envolvía el planeta fue desapareciendo y los tubos de luz abandonaron el paisaje planetario, dejando tan solo como un recuerdo los mil años de oscuridad que asolaron el planeta.

En la actualidad lo único que queda de esa época el la costumbre ancestral que hay en algunas zonas de nuestro planeta de echar, la siesta.

LA CREATIVIDAD POR NECESIDAD.







La creatividad por necesidad. Todo comenzó aquella fatídica noche del mes de diciembre de principios de siglo, cuando al ir a leerle un cuento infantil a mi hijo, como solía hacerle todas las noches durante los últimos dos años, me encontré que ya había leído todos los cuentos que tenia en casa y para salir del paso le intente colar uno que ya le había contado anteriormente, cosa que no paso desapercibida por la prodigiosa memoria que tienen los críos a estas edades y que por desgracia al hacerse mayores pierden rápidamente. Ante la insistente exigencia de mi hijo por que le leyera un cuento quise improvisar una historia con la que salir airoso, cosa que conseguí por los pelos. La noche siguiente no tuve tanta suerte y el cuento no tubo ni pies ni cabeza y se diluyo en un mar de criticas infantiles, que suelen ser crueles pero ciertas, en ese momento me prometí a mi mismo no volver a improvisar y tratar de escribir unos cuentos medio decentes para poder contar a mi hijo durante esa frías y largas noches de invierno.
Los días se hicieron largos y las historias cortas pero al final pude escribir alguna que otra cosa para poder leerle a mi hijo y pese a todas mis limitaciones he conseguido que varios de estos cuentos le gusten y le hagan reír.

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