martes, 1 de diciembre de 2009

ENGENDRO MORTAL




─ Antes de perder la poca cordura que me queda, déjame contarte como llegué a esta situación tan delirante─ me largó, entre balbuceos y carcajadas histéricas, un pobre desgraciado.

Antes de que la historia se escriba por si sola, y convierta este relato en leyenda, voy a intentar narrarlo tal y como él me lo contó.


─ ¡La crisis! la maldita crisis global es la causante del desastre que afecta tan directamente mi maltrecha percepción de la realidad ─ comenzó diciéndome, el extraño personaje, con una voz desgarrada y casi inaudible.


Recuerdo perfectamente que en algún momento de la espeluznante narración, aquel pobre diablo me dijo su nombre, pero no consigo recordarlo, de lo que sí me acuerdo perfectamente es donde y cuando inició su propio y trágico descenso a los infiernos.


Me contó, de la manera más desgarrada, que mientras sus compañeros y él discutían en la cafetería de la empresa, como hacían casi todas la noches, un tema intrascendente sobre la posibilidad de que la realidad fuese en verdad un engaño urdido por una inteligencia perversa, tal como apuntaba Descartes en sus Meditaciones metafísicas, una alarma resonó por todo el edificio, dando inicio a la cruel y sangrienta masacre.

A esas horas de la noche en el edificio de oficinas solo se trabajaba en las plantas más elevadas, y justamente la cafetería estaba situada en a planta dieciséis, la ultima.


El escepticismo que reinaba en el ambiente se transformó en incredulidad y a continuación en una estampida histérica de terror, al apagarse completamente la luz del edificio, dejando a oscuras todo el bloque. El caos reinaba por doquier mientras se oían golpes y gritos ahogados. Algo terrible y desconocido tomó cuerpo entre las pocas personas noctámbulas que pululaban por la cafetería. El crujir de huesos rotos ponía los pelos de punta y tras los alaridos de dolor de la desafortunadas victimas, un olor a carne quemada saturaba el aire haciéndolo casi irrespirable.


Tembloroso y empapado en sudor, un cuerpo se agita convulsionado por espasmos agónicos de terror irracional. A través de la oscuridad un ruido se abre paso hacia él, un chirriar de metal conseguía que sus tímpanos vibrasen alocadamente, hasta hacerlos sangrar dolorosamente y a su vez desatando por todo su cuerpo un vendaval de adrenalina, que saturaba los músculos, impidiendo cualquier reacción lógica. El miedo petrificaba su cuerpo y le rasgaba el alma.


Los músculos agarrotados por el terror no le respondían, pero extrañamente su mente funcionaba al doscientos por cien buscando una salida, una escapatoria a este dantesco y terrorífico panorama que amenazaba con convertirle en carne picada y chamuscada.


Una luz de emergencia parpadeaba sobre la puerta de salida, reflejando como un faro en el infinito, una posibilidad de escapatoria. Con una agilidad y una furia desconocida, salio disparado hacia las escaleras de servicio.


Mientras corría atravesando la oscuridad, se golpeo varias veces contra mesas y sillas, se tropezó con cuerpos mutilados y descuartizados tirados por el suelo , se cayo, volvió a levantarse en un suspiro y con la fuerza renovada de quien ve la muerte cercana se abrió paso hasta la puerta con tanto ímpetu que rodó escaleras abajo.


Sin pararse para comprobar si el dolor que sentía en el tobillo y la clavícula era por algún tipo de fractura o herida abierta, siguió bajando las escaleras como alma que lleva el diablo. Cuando el corazón parecía que se le iba a salir por la boca se detuvo para coger aire y escuchar atentamente se algo o alguien le seguía.


En cuanto consiguió respirar más pausadamente afino el oído y pudo oír, para su pesar, como los alaridos y gritos de terror habían cesado, y un escalofrió recorrió su cuerpo al nota como la muerte sobrevolaba, silenciosa, sobre su cabeza.


Aferró fuertemente el pomo de la puerta y empujó, saliendo a lo que parecía el parking del edificio, se oriento como pudo en la oscuridad guiándose por los destellos intermitentes de algunas luces de emergencia, que aún conservaban parte de su energía, pero que amenazaban con extinguirse de un momento a otro.


Le extrañó no ver coches aparcados y empezó a temer lo peor, en su huida despavorida había bajado demasiado, llegando hasta los sótanos del edificio, los cuales albergaban, según se comentaba, una serie de laboratorios semiclandestinos, donde la empresa elaboraba varios de sus proyectos relacionados con el desarrollo de inteligencia artificial y de nanotecnología aplicada al software.


Una tenue luz azulada iluminaba una estancia contigua. Se acercó sigilosamente y al entrar se quedo aturdido al ver cientos de estanterías repletas de frascos alineados formando un inmenso panel de abejas, conteniendo en su interior una especie de liquido amniótico en el que permanecían sumergidas unas extrañas y espantosas criaturas, ¡qué se movían!


De repente al percatarse las criaturas de la presencia humana comenzaron a emitir unos extraños sonidos al tiempo que se golpeaban violentamente contra los frascos que las contenían, tratando de liberarse. Algunos frascos se volcaron cayendo al suelo y rompiéndose en mil pedazos, liberando a estas criaturas, que al contacto con el aire comenzaron a mutar trasformándose en algo diferente y más horrible todavía.

La simple idea de que un ser hibrido formado de carbono y metal pudiera existir era inconcebible, pero lo tenia delante de sus propios ojos y por más que intentara negar la evidencia, la realidad demostraba que el ser humano podía darse por extinguido si esta nueva especie conseguía emerger a la superficie.


Las diferentes criaturas se fueron uniendo, mientras un engendro diabólico iba cogiendo forma, rápidamente todas las criaturas fueron absorbidas, o mejor dicho fusionadas, formando un ente vivo e inteligente, que pronuncio una frase que le heló la sangre.

─“Cogito, ergo sum”─ dijo la monstruosa aberración, con una voz metálica, la abominación tenia consciencia de sí misma, la afirmación “pienso, luego existo” solo podía provenir de una mente desarrollada e inteligente, ─ estamos jodidos ─ consiguió pronunciar el pobre desgraciado, antes de ser descuartizado en vida.


Cuando por fin conseguimos entrar en el edificio en llamas, ya poco se podía hacer, la mayor parte de éste se había calcinado, solo la parte del subsuelo parecía haber aguantado el incendio.

Después de muchos esfuerzos conseguimos desescombrar la escalera de acceso a lo que parecía un laboratorio subterráneo. La estrechez del pequeño acceso horadado entre los escombros, solo permitía el paso de un hombre, por lo que me despojé del equipo innecesario y me dispuse a penetrar al interior del recinto.


Arrastrándome sin apenas luz, pude distinguir una figura humana tendida en el suelo, me acerqué para socorrerla pero en seguida me di cuenta de que sus terribles heridas eran mortales de necesidad y mientras intentaba administrarle una dosis de morfina para que no sufriera, los que eran sin duda los últimos instantes de su vida, el pobre moribundo me relató su trágica y terrorífica historia.

Ahora sentado aquí delante del ordenador, acabada mi jornada de trabajo en la brigada de bomberos, pongo por escrito en este blog la fantástica historia que me contó un pobre desdichado de nombre olvidado.

6 comentarios:

  1. Intrigante relato con inesperado final, me ha encantado tu manera de narrar está historia tan bien confeccionada.

    Un susurro desde Galicia.

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  2. Una trama perfecta para una película.

    Me ha gustado mucho.

    Saludos.

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  3. Intenso y bien estructurado tu relato. Lo de la "realidad que es un engaño urdido por una inteligencia perversa" me deja pensando en cosas que ya he pensado antes, en cosas que asutan...!
    Saludos!

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  4. Qué escalofrío!

    Un buen relato con tintes brillantes y magistralmente escrito. El terror nace de lo que no conocemos y lo que podemos llegar a imaginar ( la foto es elocuente ).


    Inteligente ( estamos j...)

    ;)

    Un abrazo, Rapanuy!

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  5. El Susurrador, esto es lo bueno de escribir que sé como empezar, pero no tengo ni idea de como acabará. Yo mismo me doy miedo


    @reku, seria interesante.

    Marta, no te asustes… de momento :)


    Lasosita, suscribo lo de estamos j…)


    1600 producciones. Gracias.

    Y un saludo a todos.

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